En las profundidades de nuestra finca mendocina, las cosechas reposan en barricas seleccionadas para pulir sus taninos y alcanzar un horizonte de guarda de más de una década.
La crianza de nuestras cosechas de autor se lleva a cabo en cavas excavadas a seis metros de profundidad bajo el suelo pedregoso de Los Árboles. Esta obra de ingeniería tradicional aprovecha la inercia térmica de la tierra, manteniendo una temperatura estable de entre 14° y 16° C durante todo el año, con una humedad relativa natural de entre el 75% y el 80%.
Seleccionamos tonelerías artesanales francesas que trabajan exclusivamente con robles procedentes de los bosques de Allier y Nevers, secados a la intemperie durante más de 36 meses. El grano extrafino de esta madera permite un intercambio gaseoso microscópico y homogéneo, aportando aromas sutiles a vainilla, especias y cedro sin enmascarar la fruta madura del terruño.
Cada barrica es monitoreada individualmente por nuestro sommelier y equipo técnico mediante catas sensoriales mensuales. Decidimos el momento exacto del desfangado y embotellado atendiendo a la redondez de los taninos y a la armonía estructural del conjunto.
Adaptamos el régimen de madera y estiba en botella según el potencial fenólico de cada varietal.
Paso breve por barricas de segundo y tercer uso para conservar la vivacidad de la fruta fresca, aportando apenas un velo de redondez a los taninos sin alterar la tensión mineral.
Maduración en barricas de primer y segundo uso con tostado medio ligero. Desarrollo de complejidad aromática, integración sedosa y notas de especias dulces.
Destinado únicamente a las mejores parcelas en añadas excepcionales. Reposo prolongado en madera nueva seguido de un mínimo de 12 meses de estiba en botella en cava subterránea.