Nuestras colmenas no son un accesorio paisajístico: son el corazón biológico que garantiza la pureza ambiental y la fertilidad de nuestras tierras en Valle de Uco.
En la viticultura tradicional suele ignorarse el rol de los insectos polinizadores debido a que la vid común (Vitis vinifera) es predominantemente hermafrodita y se autopoliniza por el viento. Sin embargo, en Finca Bee Kind comprendemos que la salud de la vid depende de la salud de todo el ecosistema circundante.
Nuestras colmenas, distribuidas en islas de vegetación nativa que rodean las parcelas, se alimentan de las flores silvestres de jarilla, piquillín, alpataco y de las leguminosas sembradas en las entrehileras. Al pecorear activamente, dispersan microorganismos benéficos y levaduras autóctonas sobre las plantas, fortaleciendo el sistema inmunológico del cultivo.
Asimismo, la presencia constante y saludable de las abejas actúa como el bioindicador más estricto del mundo: cualquier presencia involuntaria de moléculas sintéticas tóxicas afectaría a la colmena. Su prosperidad es la evidencia fidedigna de la pureza química de nuestro terruño andino.
Fruto de la floración silvestre de altura, elaboramos partidas muy reducidas de miel cruda sin pasteurizar.
Cosechada durante la floración primaveral de los montes andinos. Posee un tono ámbar claro, notas resinosas y un perfil aromático balsámico inigualable.
Proveniente de la polinización de trébol blanco, vicia y flores de mostaza silvestre sembradas entre las hileras de vid. Textura cremosa y notas florales suaves.
Monitoreo estacional de cera y miel mediante análisis en laboratorio para revalidar la ausencia total de residuos agroquímicos en todo el predio.